“No sabemos si el cambio climático está aumentando el número de desastres naturales, pero hoy parece indiscutible que su intensidad está creciendo”, explica Frederic Ham, Responsable de Reducción de Riesgos y Preparación ante Desastres de Acción contra el Hambre. Y esto, qué duda cabe, es una nueva amenaza a la seguridad alimentaria mundial. “Antes – continúa Ham- la población se había acostumbrado a lidiar con desastres más o menos recurrentes, pero la intensidad de inundaciones, ciclones, sequías… que estamos viviendo en los últimos quince años están mermando los medios de vida de los más vulnerables”. El 90% de las víctimas de desastres naturales vive en países en desarrollo. No es cuestión de azar, sino de vulnerabilidad.
Mientras las delegaciones de Durban centrarán el debate en la reducción de emisiones, queda un amplio camino por reforzar en materia de preparación y adaptación.
Prepararse consiste en saber con anticipación cuándo va a producirse un desastre y prever las medidas para que el daño sea el menor posible. “Trabajar con las comunidades para que adquieran consciencia del riesgo es uno de los primeros pasos y de los más importantes para hacer frente a esta nueva realidad”, subraya Ham. Acción contra el Hambre trabaja en programas de prevención y preparación ante desastres en países como Filipinas, Guatemala, Bolivia, Etiopía o Indonesia.
Adaptarse consiste en adecuar los medios de vida a la nueva situación. “Es lo que llevamos haciendo años en zonas como Sahel, cuando reforzamos y abrimos nuevos puntos de agua para hacer frente a la sequía o cuando utilizamos semillas mejoradas más resistentes a la falta de lluvias”, destaca Ham.
“Mientras los países industrializados y emergentes deciden o no atenuar sus emisiones de gases de efecto invernadero, hay que explorar el potencial de las estrategias de adaptación”, asegura Amador Gómez, Director Técnico de Acción contra el Hambre.
Aunque las agencias de desarrollo saben que la mujer es un agente de cambio social y desarrollo, las medidas puestas sobre la mesa en las negociaciones de cambio climático ignoran este potencial. Pocas o ninguna de las estrategias propuestas son sensibles al género, como tampoco lo son a la nutrición. De hecho en Durban las mujeres representan solo en 30% de las delegaciones y menos del 15% de las cabezas de delegación.
Acción contra el Hambre es una organización humanitaria internacional e independiente que combate la desnutrición infantil a la vez que garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. Intervenimos en más de 40 países apoyando a más de 6,4 millones de personas. Nuestra visión es un mundo sin desnutrición; nuestro primer objetivo, devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.

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