Por Mercedes de Luis
Comentario del libro La Chica de la Seda Artificial. Das kunstseidene Mädchen. Traducido por Rosa Pilar Blanco. Escrito en 1932 por Irmgard Keun, Berlin 1910, Colonia 1982. Escritora de éxito durante la República de Weimar. Editorial minúscula.
Alemania, década de 1930.
Doris quiere ser, como Concha Velasco, artista.
Quiere convertirse en estrella, y vivir dentro de la parafernalia de lujo, ropa, amantes, romances, champagne y glamour, que en su soñadora cabeza, representan las características de la vida de actriz.
En su camino hacia lograr su anhelada meta, tal y como si fuera trazado el camino del héroe, Doris atraviesa por un sinfín de visicitudes y paradas, tantas, que parece una invitación para pensar en otros libros. Se encuentran en esta historia, el descenso de Dante a los Infiernos, en la Divina Comedia, pero también el Lazaro de Tormes. Dos obras bien distintas en tiempo y lugar, Italia y España, que han sido encontradas en el rescate de este libro, que estaba perdido, en los fondos submarinos de la bibloteca de Estudios de Berlín, Breitestrasse.
Una labor de arqueología lectora, es lo que me encontré llevando a cabo, durante un largo fin de semana de mediados de Agosto, en Berlín.
Fue la recomendación de la filóloga Eva Fariña, joven gallega viajera, quien ahora mientras escribo estas lineas, me viene a la memoria, y recuerdo su pasión al recomendarme la lectura de esta novela.
De los barcos perdidos de Redondela, que descansan en las aguas de la ría, al depósito de literatura de la Biblioteca, no hay hallazgo qie no pueda convertirse en pieza de museo, cuando el que busca, encuentra un hilo de Ariadna que le sitúa en el camino del laberinto europeo.
Esta historia ambientada en Berlín, tiene dentro su propio cuento.
Su escritora, ha tratado de encontrar y lo ha logrado, los pasos que dio el personaje ficticio Doris.Y se encontró a Doris en Berlín. Cuando eres lector de esta novela, también descubres tú mismo el cuento. Yo me encontré con ella, es un decir:
En la Puerta de Brandeburgo, danzando y vestida de verde y negro, envuelta en mil gasas delicadas traídas de Paris.
Doris estaba también el día que corrían la Maratón, los atletas. Les estrechó la mano cuando cruzaron la línea de meta y les colocó en el cuello, uno a uno, una medalla de hojalata. Pero el beso para el ganador era de oro.
Se puede acceder a la biblioteca de Breitestrasse tomando el autobús número 147. Este vehículo realiza paradas en zonas muy especiales, como La Isla de los Pescadores.
http://fischerinsel.com/about/
La parada es Neumannsgasse/Breite Straße, Zentrum für Berlin-Studien.
http://www.zlb.de/wissensgebiete/zbs
Doris es la representación de la mujer joven que viene a Berlín y busca una vida de estrella, de felicidad artificial. Pero al ser imposible lograr la felicidad de esta manera, sucede que la serendipity, la curiosa manera de denominar el encuentro insospechado, palabra árabe del vocabulario de Escuelas de Periodistas de la Prensa Gallega, salta como una liebre.
En el camino a la felicidad, las Doris de Berlin encuentran una ciudad, pero pierden la cabeza por ella de manera irracional, aislando el resto del mundo.
Doris podría ser Kate Moss, una modelo con un sueño peligroso. Podria ser una revolucionaria, Rosa Luxemburg, víctima de su honestidad. Doris es la mujer que salta la barrera de los refugiados y decide vivir como una persona libre.
Mé entregó sus ahorros. Dios mío, te juro que se lo pagaré en diamantes y en felicidad
Si una quiere tener suerte con los hombres, es preciso hacerse la tontaEs buena cosa ser desgraciada, porque cuando eres feliz, no progresas
El hecho de que te guste un hombre, ya es de por sí mucho. Pero el amor es más, mucho más. Hasta el punto de que o no existe, o es rarísimo
Acepto cualquier trabajo
Esas son citas que me impactaron y que precinté en unas bolsas de plástico, contra el tiempo y la marea. Esas frases, recuerdan cómo pensaba Doris. Creo que evidencian el carácter y la sensatez de la protagonista, y a su vez, la prueba que me hace pensar en Doris como un moderno Lazarillo de Tormes.
La conexión con Dante y la Divina Comedia, quizá más arriesgado de justificar, la encontré leyendo el sinfín de personajes que va sembrando su camino. Cada uno le regala una parte de su infierno particular. Otros le dan un paraíso.
Otro día, cuando ya hube terminado la lectura, volví a la biblioteca de Centro de Estudios de Berlín y me dispuse a ojear el terreno. Buscaba libros de fotografías de la ciudad en 1930. Encontré un hallazgo mucho más apasionante. En una estantería, reposando mudos como los siglos de la Historia, encuadernados en tapas de tela azul, varios periódicos.
Esto me gustó muchísimo, porque estoy convencida de que la historia está en los medios de comunicación, más que en las enciclopedias. Una noticia recoge no solamente datos, sino también vivencia, ambiente, personajes reales, publicidad, costes de productos de moda y el periódico respira, tinta, pero respira.
En ese momento sí que sentí emoción, pues al abrir el tomo encuadernado, la prensa antigua de principios del siglo veinte, lo primero que vi, fueron las fotografías de los actores principales que eran por aquel momento, estrellas de teatro, de comedia, de drama. Empolvados los rostros, sonrisas maquilladas en carmín oscuro, ojos acentuados con kohl, maravillosos, espectaculares, geniales simplemente, geniales.
Asi pude hacerme una idea más aproximada de cómo debía ser Doris, en sus tiempos de actriz de teatro.
Me entretuve un buen rato, ojeando con cuidado las hojas del tomo. Delicadas capas de papel que guardan la respiración de Berlín. ¡Qué afortunada!
Gracias Irmgard Keun, gracias Eva.
Foto: album personal.


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