Anoche ví  Brefjat”, dijo Marta. “¿Cómo?”, preguntamos el resto.  “Brefjat”, repitió ella.  “Ah, ¡Braveheart!”,  le corrigió Rocío. “Sí, bueno esa”. Marta, 25 años, igual que yo. En su currículum pone que su nivel de inglés es medio-alto, pero todos sabemos que es más bien tirando a nulo. Como el de la mayoría de nuestra generación, o mejor dicho, como el de la mayoría de los jóvenes españoles.

¿Por qué en España, un país que intenta ir -en lo que a vanguardias se refiere- a la par que sus colegas europeos, casi no se habla inglés? ¿Por qué mis amigos repiten cada nuevo año que este va a ser el año en el que se van a centrar en el inglés? “De este año no pasa”, me decía Rocío cuando veía que el 2009 se avecinaba. Sus motivos para “mejorar” o recordar su inglés se centraban básicamente en la búsqueda de otro trabajo. Pero a marzo de 2009 esta querida amiga aún no se había puesto a ello. Y cuando se lo recuerdo se ríe, por no llorar.

Además de la pereza que a cierta edad puede suponer el ponerse a estudiar un nuevo idioma, o retomar el inglés, en España tiene mucha culpa del bajo nivel de este idioma en particular el sistema educativo. Pese a que se hacen esfuerzos para que los niños desde pequeños aprendan inglés, algo pasa en España para que este idioma no evolucione como debería. Por experiencia propia puedo decir que gracias a las clases extraescolares en la Escuela Oficial de Idiomas aprendí inglés, ya que si sólo hubiera contado con las clases del colegio o del instituto no podría escribir este artículo. De hecho, esta carencia educativa se extiende a las universidades.